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La Magia del Mandala

Tradicional y Digital

MANDALAS Y GEOMETRÍA SAGRADA

Mandala es una palabra Sánscrita y significa “Círculo”. El círculo es la figura perfecta, contiene todas las demás figuras geométricas dentro de si, es el símbolo de la unidad, del Absoluto. El todo es la suma de las partes y el absoluto está en cada una de las partes. De ahí se dice que los Mandalas son figuras espirituales integradoras, armonizadoras por excelencia. Trabajar con Mandalas nos produce sensación de estar integrados, ese sentido de unidad, lo cual necesitamos muchas veces, cuando nos sentimos fuera de centro, y los mandalas ayudan a recuperarlo.
El ser humano y la naturaleza son un misterio pero no un secreto, son una metáfora del orden universal. Cada uno de nosotros somos capaces de comprender muchísimo más de lo pudiéramos imaginar solamente al observarlos y contemplarlos. Tener una visión diferente de las matemáticas y de la geometría, de lo que nos enseñaron en la escuela, nos proporciona una llave para acceder a un mundo de belleza y maravilla ordenada, para ser absorbida por una conciencia amplificada y ser aprovechada para su beneficio físico, material, mental, emocional y espiritual.

Hay tres formas de sostener la vida: Orden, Equilibrio, Vínculo.

La Naturaleza a través de la Geometría va creando diversos patrones de diseño, infinidad de creaciones que pueden ser  la guía de cualquier artista. Así nos damos cuenta de la majestuosidad, del portento de adentrarse en el tema de la Geometría y Matemáticas, para ir más allá de las formas que conocemos, utilizarla para crear por resonancia, la misma armonía que sostiene el universo. Es por eso que se le llama Geometría Sagrada, lo sagrado se refiere al orden y armonía, tema sencillo de la naturaleza que contiene simple y sencillamente, la unidad dentro de la variedad.
Hoy día se le está dando un uso diferente a las formas geométricas, se está retomando lo que en el pasado ya lo hicieron: Platón, Pitágoras, Leonardo Da Vinci, Fray Luca Paccioli, Leonardo de Pisa, Fibonacci, y muchos otros genios más; pero sobre todo, hacerlo práctico.

Las Matemáticas como un todo se dividen en tres niveles:

a) Prácticas y Evidentes
b) Simbólicas
c) Sagradas

 

a) Matemáticas Prácticas y Evidentes: Lo que se enseña en la escuela. Contar, utilizando la suma, resta, multiplicación, división. Todo esto para hacer cálculos, aproximaciones, estadísticas para medir, contar, pesar, calcular el tiempo y el espacio, etc. Se usan para todo en Economía, Comercio, Administración, Actuaría, Contabilidad, Arte, Arquitectura, Ingeniería, Medicina, Física, Química, etc...Están en todo...

b) Matemáticas Simbólicas: Enclavada en las estructuras de los números ordinarios es otro nivel que le llamamos simbólico o también matemáticas filosóficas. Es bien sabido que simples números y formas relacionados unos con otros en armonía de patrones recurrentes. Lo podemos ver en los mosaicos como van conformando redes de figuras armoniosas. Los matemáticos y científicos buscan y estudian los patrones como "claves" de una comprensión profunda del universo. Lo que es más, las matemáticas simbólicas reconoce los números y las formas como patrones de principios lejos de alcanzar. Pueden ser guías de un profundo canon cósmico de diseño. La naturaleza en si misma descansa en un fundamento interno de principios arquetípicos simbolizado por números, formas y sus relaciones aritméticas y geométricas.

De acuerdo a los filósofos matemáticos de la antigüedad, la simple cuenta del 1 al 10 y las formas que ellos representan, como el círculo, la línea, el triángulo, el cuadrado, expresan un consistente y comprensible lenguaje. Los diez números son una completa fuente arquetípica. Son las diez patentes originales para los diseños encontrados a través de todo el universo. Estos patrones ideales, son los que tergiversaron y velaron en la escuela y que la naturaleza los aproxima en todas las formas transitorias. Desde la más pequeña partícula subatómica hasta la más grande galaxia; en cristales, montañas, plantas, frutas y vegetales, patrones en el clima, en los cuerpos del humano y en el de los animales. Cualquier cosa, cualquier persona está configurada de pequeños patrones y es parte de otros patrones mayores.

Históricamente, la naturaleza ha sido comparada a un libro escrito en caracteres geométricos. En 1611 Galileo escribió: La Filosofía está escrita en este gran libro, es decir, el universo que permanece continuamente abierto para nuestra contemplación. Pero no puede ser comprendido a menos que uno aprenda a decodificar el lenguaje e interpretar los caracteres con los cuales está escrito. Está escrito en el lenguaje de las matemáticas, y sus caracteres son triángulos, círculos, y otras figuras geométricas, sin lo cual es humanamente imposible entender una simple palabra de ello; sin esto uno se queda vagando en un oscuro laberinto. Leer el libro de la Naturaleza, primero requiere familiaridad con su alfabeto de códigos geométricos. Se nos revela el texto de la naturaleza en las formas naturales alrededor de nosotros, pero no las reconocemos como algo que podamos “leer”. Identificar las formas y los patrones y conociendo los principios que representan nos permite comprender estos principios lo que la naturaleza está haciendo en cualquier situación y por qué estos principios son utilizados en los asuntos humanos? ¿Por qué los huracanes, tornados, rizos del cabello, átomos, el ADN y las piñas se despliegan como espirales? ¿Por qué no nos han enseñado que cuando vemos la misma forma espiral en las conchas, galaxias, remolinos de agua estamos testimoniando el principio de balance a través del movimiento? o que las celdas hexagonales de las abejas pueden almacenar en el máximo espacio con los menos materiales, energía y tiempo? La naturaleza etiqueta todo con una caligrafía cósmica, pero generalmente no sospechamos siquiera de la existencia de ese lenguaje. Es un secreto abierto, enteramente a la vista pero usualmente no percibido. Son los ladrillos constructores y patrones en crecimiento, números, formas, y esos patrones simbolizan principios que incluyen la totalidad, polaridad, estructura, balance, ritmo, ciclos, y por supuesto armonía. Cada forma representa una estrategia diferente de resolución de problemas en una economía cósmica. Para ver más profundamente este alfabeto de diseño debemos conversar en lengua nativa, el lenguaje del simbolismo matemático que a su vez es el lenguaje del artista.

c) Matemáticas Sagradas
El término sagrado “sitios sagrados”, “geografía sagrada”, “arquitectura sagrada”, “aritmética sagrada” y “geometría sagrada” parece que se ha abusado de ello en la actualidad. Para los antiguos lo sagrado tenía un significado particular que envolvía la conciencia el profundo misterio del conocimiento, lo sagrado está dentro de nosotros, no solamente en nuestro cuerpo, en nuestras neuronas sino en la amplitud de nuestra conciencia. Por donde vayamos traemos lo sagrado dentro de nosotros irradiando lo sagrado alrededor de nosotros. ¿Por qué los templos de piedra y las hermosas catedrales son más sagrados que una roca del desierto o una calle de concreto en la ciudad si llevamos la conciencia plena a cada uno de ellos? Los lugares geográficos no son más o menos sagrados unos de los otros, a menos que sean lugares poderosos de la tierra.

PROPORCIÓN ÁUREA


La división de un todo en distintas partes, el establecer relaciones matemáticas en un edificio, es intuitivo en la arquitectura vernácula. Desde los tiempos antiguos el perfeccionamiento de la arquitectura depende del establecimiento de interrelaciones armónicas, dentro de un mismo edificio las obras que consideramos maestras, presentan una cadena de proporciones afines entre ellas. De entre los diversos sistemas proporcionales hay uno que ha jugado un papel muy destacado, “La Sección Áurea: 1/1.618. Al encontrarse este número proporcional entre las formas animales y vegetales nos acerca a la naturaleza. La proporción es lo que puede purificar la arquitectura con la armonía matemática del pasado y reconciliarla con la naturaleza. Empecemos a crear nuestros propios diseños con base en estos maravillosos conocimientos que han sido utilizados desde todos los tiempos, es una filosofía perenne que nos acerca al orden universal.

La proporción áurea se trata de un número especial que ocupa a la humanidad desde tiempos muy antiguos y que también se conoce como media áurea, sección áurea, razón áurea, divina proporción, razón dorada, número áureo, número dorado y número de oro. Este número ya era conocido alrededor de 2000 a. C. por babilónicos y asirios, sin embargo, fue el matemático griego Euclides (300-265 a. C.) el primero en realizar un estudio formal sobre la proporción áurea. Para definir de una forma entendible el número de oro, podemos decir que, suponiendo que tengamos una cuerda recta y la dividamos en dos trozos uno grande y otro pequeño, la proporción resultante de dividir la cuerda completa entre el trozo grande es idéntica a la proporción resultante de dividir el trozo grande entre el pequeño (ver dibujo).

El valor numérico de la proporción áurea es muy fácil de calcular y se representa por la letra griega fi (φ), se trata de un número extraño y cuyo valor viene dado por uno más la raíz cuadrada de cinco, todo partido por dos, que una vez calculado viene a ser más o menos 1,6180339887498948482045868343656...

Este número posee algunas propiedades muy interesantes y aparece por todas partes, en la naturaleza, en obras de arte, e incluso en nuestro propio cuerpo. En lo que respecta a las obras de arte, a la razón áurea se le atribuye un carácter estético especial, aparentemente se trata de una proporción estéticamente equilibrada a la vista y se puede ver en obras de arte como el Partenón o el famoso Hombre de Vitrubio de Leonardo da Vinci.

En la naturaleza aparece, por ejemplo, en los patrones de crecimiento de los espirales que forman algunas caracolas (no sólo del nautilus), en la relación entre la cantidad de abejas macho y abejas hembra en un panal, en la disposición de los pétalos en las flores, en la disposición de las hojas en el tallo de algunas plantas para que las hojas de arriba tapen lo menos posible a las de abajo, en la relación entre los lados de un pentágono regular (teorema de Ptolomeo), etcétera. En lo que se refiere a nuestro cuerpo, podemos encontrar la proporción áurea en la línea recta que se forma al unir los segmentos constituidos por las distancias desde los pies al ombligo y desde el ombligo a la cabeza, en la relación entre la distancia del hombro a los dedos y la distancia del codo a los dedos, en la relación entre la altura de la cadera y la altura de la rodilla, en la relación entre el diámetro de la boca y el de la nariz, etcétera. Además, parece comprobado que aquellos individuos que tienen una mayor cantidad de proporciones áureas en su cuerpo y en su rostro, son considerados por el resto de las personas como individuos guapos, bellos y proporcionados. Por cierto y como curiosidad, nuestras tarjetas de crédito también forman un rectángulo áureo, ¿será por esta razón por lo que las tenemos tanto cariño y nos parecen tan bonitas?

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